“Aquellos años del boom” de Xavi Ayén. Resenya Javier Angosto.

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Aquellos  años  del  boom

            Del que hoy les voy a hablar es de esos libros que cuando los acabas de leer, tus cervicales montan una fiesta. Lo digo porque AQUELLOS AÑOS DEL BOOM (editorial RBA) alcanza las 800 páginas. Aunque eso sí, 800 páginas llenas de rigor y amenidad con las que su autor, Xavier Ayén, ha obtenido el Premio Gaziel de Biografías y Memorias.

            En AQUELLOS AÑOS DEL BOOM  Xavier Ayén, periodista de LA VANGUARDIA, repasa la trayectoria vital de los autores del “boom”, centrándose especialmente en los años en que sus integrantes vivieron en Barcelona. No en vano, la Ciudad Condal fue –junto con México D.F., París, La Habana y Buenos Aires– un lugar clave en el mapa del “boom” latinoamericano. En este punto hay que hablar del “factor Balcells”.

Carmen Balcells fue la “culpable” de que la mayoría de los autores del “boom” recalaran en la ciudad de Barcelona a finales de los 60 y principios de los 70. Gracias a ella, estos escritores pudieron profesionalizarse y dejar de preocuparse por los inconvenientes del día a día. Ella –explica Vargas Llosa– les solucionaba todo: pagaba las cuentas, alquilaba los pisos y resolvía los problemas de electricidad, de transporte, de teléfono, de clandestinidad… Y no sólo eso: aprobaba o fulminaba los amoríos pecaminosos, asistía a los partos, consolaba a los cónyuges e indemnizaba a las amantes.

            En AQUELLOS AÑOS DEL BOOM Xavier Ayén se centra sobre todo en el lado humano de los novelistas del “boom”. Así conocemos aspectos de su vida privada como, por ejemplo, que los hijos de Vargas Llosa iban a la misma guardería que los de Johan Cruyff o que las mujeres de estos escritores, que en aquel entonces eran una piña, compartían el mismo ginecólogo, el prestigioso doctor Dexeus.

Y nos enteramos también, entre otras muchas cosas, de los horarios espartanos de García Márquez, Vargas Llosa o Nélida Piñon (las noches interminables en el Bocaccio quedaban, desde luego, para otros). Por supuesto, no todos se ajustaban a una vida  tan metódica. Ahí tenemos el caso de Bryce Echenique, que a menudo llegaba tan borracho a casa que se equivocaba de piso. Y como además en esos casos perdía las llaves, tomaba carrerilla para abrir la puerta de un empujón, lo cual provocaba el estupor del hijo del vecino: “¡Papá, papá, otra vez el señor de arriba!”.

Diré por último que aunque Xavier Ayén aborda especialmente el lado humano de los escritores, hay que reconocerle que lo hace siempre con mucho tacto. Así lo demuestran, por ejemplo, las páginas en que se adentra en cuestiones como la agitada vida sentimental de Vargas Llosa, las depresiones de Bryce Echenique, el suicidio de la hija de Donoso o la muerte de los hijos de Carlos Fuentes (el hijo por culpa del sida, y la hija por sobredosis). En todo momento rehúye el morbo y se comporta con absoluta caballerosidad.

XAVI AYÉN «Aquellos años DEL BOOM» A LA LLIBRERIA ESPAI MARIOLA NOS.

https://www.espaimariolanos.com/ressenyes/

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